Cayó ese baluarte, gloria del canto. Se fue para siempre Carlitos Gardel. ¡En todas las almas hoy vive un quebranto por esa noticia tan dura y tan cruel!...
Hoy todos te lloran. ¡Maestro divino! Vos fuiste exponente de nuestra canción, tu voz melodiosa de acento latino llegó esplendorosa a mi corazón... No hay frase que explique la angustia que siento ni admito la idea que ya no volvés... ¡Carlitos, amigo!... En estos momentos me lloran los ojos... no puedo cantar...
¡Muchacho criollo! Yo no me despido ni adiós... ni hasta luego a ti te diré, tú vives eterno... por eso te pido que no me hagas caso... si ahora lloré...
Pesar en las almas y llanto en los ojos y en todos los labios clavado un dolor. No puede aceptarse que hoy seas despojo lo que tú ayer fuiste... ternura y amor...
¡Maestro divino!... Mi póstuma ofrenda Va a ti en esta hora... amarga y tan cruel, tu eterno recuerdo será una leyenda escrita en dos frases: ¡Carlitos Gardel!